Mayda Saborit | La meta castrista es conquistar los Estados Unidos

    Según El Nuevo Herald las oleadas que el Gobierno Cubano a introducido en Miami en las ultimas décadas son la nueva generación de Cubanos, más interesados en trabajar y mandar dinero a Cuba, estudiar y superarse que en seguir aferrados hablando de política, pero en la realidad se trata de la punta de lanza de una fuerza de choque con la que el Castrismo planea conquistar USA.
Alexis Leiva Machado (Kcho) desplego la bandera del 26 de Julio parado en la avenida frente a la Casa Blanca

Alexis Leiva Machado (Kcho) desplegó la bandera del 26 de Julio parado en la avenida frente a la Casa Blanca

Leyendo El Nuevo Granma, es decir el Miami Herald, encontré un artículo espeluznante que si un cubano de los ochenta transportado por una máquina del tiempo hubiese tenido la oportunidad de leer nunca hubiera creído estar en la misma ciudad que recibió al cubano desde los sesenta y que por años construimos expandiendo hacia el oeste desde Miami Ave hasta lo que hoy es Crome Ave.

La ciudad que recibió a nuestros padres y abuelos no solo ha crecido en densidad y se ha expandido sino que hoy es el reflejo de una realidad bien distinta implantada aquí por oleadas tras oleadas en la última década de ese “nuevo hombre” creado por la dictadura cubana. Ese hombre nuevo al que el artículo del Nuevo Granma define como “la nueva generación” y parafraseo lo más fiel posible la cita, más interesado en trabajar y mandar dinero a Cuba, estudiar y superarse que en seguir aferrado hablando de política. Ese “hombre nuevo” con el que la dictadura viene trabajando desde los noventa, adoctrinándolos con esa música horrible que finalmente ellos mismos nos ha introducido aquí en Miami. Una verdadera invasión de bárbaros sin cultura, sin ética y… sin nada de disposición hacia el trabajo.

Pero la dictadura castrista lleva años asegurando los medios de comunicación, sus técnicos en televisión camarógrafos, sonidistas, periodistas, moviendo fichas a altos niveles para garantizar la victoria absoluta, conquistar los Estados Unidos. No pudieron hacerlo con las drogas por los ochenta, por poco les sale caro el intento (Panamá 1989- Caso Ochoa) pero invadieron mandando toda una generación enajenados políticamente sin el más mínimo atisbo de justicia, sin la más remota idea de que hablar de los crímenes de la dictadura castrista que aun cometen en Cuba no es discutir de política, sino que es cuestionar la justicia, es hablar de dignidad.

Luego embaucan al viejo continente que poco le falta para proclamar la cuarta internacional y usando al Vaticano embelesan a la Casa Blanca y al mismo Congreso de Estados Unidos. Consiguen un “intercambio” y mediante el tratado y teniendo los medios de comunicación de Miami totalmente controlados, meten a sus músicos cual encantadores de serpientes a dar conciertos para esa chusma a la que el Granma local tipifica de “nueva generación” y no se ahorra adjetivaciones para loarles.

Yo también nací y crecí en esa sociedad de bárbaros nepóticos y despóticos y nunca escuché su música de mal gusto. Es más, aseguro que muchos hay ahí afuera de cuando los noventa y más acá, que no me dejarán en mentira. Toda esa música de la canalla no la disfrutaba el pueblo sino exclusivamente la chusma, ese estrato que toda sociedad representa como la base de la pirámide, lo más bajo en estirpe y calaña.

Ahora vivimos un momento en que todo ha quedado suspendido en la impunidad y la política que no escatiman en promover de: “Borrón y cuenta nueva” pero el colmo de los colmos es que no contentos conque Miami se haya convertido en la ciudad de retiro de todos los chivatos, en el paraíso de los comunistas, en el colchón de los colaboradores del régimen, quieran todavía más, como si la avaricia nunca fuera a romper el saco. Ahora quieren con esos oportunistas cobardes que vienen como músicos del “intercambio” darnos un concierto el mismo 5 de Agosto justo en el aniversario del Maleconazo en la propia universidad de Miami, otro claustro que nos han llenado de espías y pro-comunistas. Es como si los musulmanes hicieran una fiesta el mismo 11 de Septiembre allí donde derrumbaron las Torres Gemelas.

A ese paso y conociendo la perfidia de la mafia Castrista, nos sonarán otro concierto el 24 de Febrero del año próximo también en otro aniversario y para festejarnos en la cara otro año de su proeza contra las avionetas de Hermanos al Rescate en aguas internacionales. Y no muy lejos estará el día en que nos llenen la Calle Ocho de pancartas por el primero de enero o el aniversario del 26 de Julio y hasta empiecen a brotar monumentos al Che o a Salvador Allende, quien sabe si hasta sufragados con los mismo fondos de la ciudad, bajo la orden de un comisionado o un alcalde comunista y traidor.

Es el momento, Miami, de hacer valer lo que como exilio nos trajo aquí y lo que se ha hecho durante cuatro generaciones de desarraigo y separación familiar. El intercambio cultural es una ignominia, no nos dejemos imponer sus conciertos, que se vayan a otra parte, NO en la ciudad que pertenece al exilio. Esta ciudad de Miami nunca será casa de ese nuevo hombre, ni nuestras opciones culturales nunca contemplarán su música degenerativa, escrita para encantar serpientes.

Si, eso le faltó acotar al Nuevo Granma: el nuevo hombre, que como serpiente se arrastra a los pies de quien le condenó a vivir arrastrándose por el fango.

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