Trump y el arte de la negociación

    El Presidente Donald J. Trump tiene la posibilidad real de que su período presidencial esté por encima de la posibilidad bilógica de la nomenclatura cubana. La dirigencia histórica de la Revolución cubana sobrepasa los 80 años, cuando apenas comienzan los primeros cuatro años de Trump. El Presidente Americano partió de un elemento básico de la negociación: el poder para tomar las decisiones en la negociación, tenerlo todo para negociar y “el negociador soy yo”.
La etapa final del castrismo ha comenzado con el inicio de la era de Trump

La etapa final del castrismo ha comenzado con el inicio de la era de Trump.

Cómo abordar el tema de las relaciones de Estados Unidos con el régimen cubano es algo muy complejo. La interacción de un sistema democrático, a partir de sus propios términos, con un sistema totalitario es casi imposible.

Los límites en los períodos presidenciales han sido el principal escoyo que han enfrentado las diferentes administraciones norteamericanas con respecto a Cuba, ya que los regímenes totalitarios se jactan de que el poder vitalicio del cual gozan, les garantiza blindar sus decisiones en el tiempo.

En este punto se centra la fuerza potencial del presidente Donald Trump. En esta oportunidad, Trump tiene la posibilidad real de que su período presidencial esté por encima de la capacidad bilógica de la nomenclatura cubana. La dirigencia histórica de la Revolución cubana sobrepasa los 80 años, cuando apenas comienza la presidencia de los primeros cuatro años de Donald Trump.

La decisión de Trump de suspender el convenio que Barack Obama contrajo con los Castro, fue una jugada magistral. Trump se fundamentó en los principios de lo políticamente correcto. Además, partió de un elemento básico de la negociación: el poder para tomar las decisiones en la negociación, tenerlo todo para negociar y “el negociador soy yo”.

Por esa razón, Trump canceló los acuerdos de Obama y dejó a discreción todo lo que se viene realizando en Cuba, para utilizar cada pieza como un componente negociable. Para eso, no se puede dejar o quitar nada de las condiciones actuales, todas son negociables.

Como regla de negociación, se ponen las condiciones máximas a las que aspiran. En este caso, los elementos básicos de la democracia: libertad para los presos políticos, el reconocimiento del multipartidismo, la libertad de expresión y asociación y la extradición de los fugitivos criminales, entre otros. Con estos puntos de negociación se pretende llegar a acuerdos más concretos, siempre partiendo de las circunstancias de cada momento.

Trump se encuentra en el mejor escenario para una negociación. Lo fundamental es el fondo de tiempo para esperar, cuando cada día su oponente se convierte en un ente más débil. Y eso es grave en una negociación. No se puede imponer condiciones en una negociación, si no se parte desde una posición de fuerza. Y hay elementos que indican que el régimen cubano se irá debilitando acorto plazo.

La generación histórica cubana en el poder cada día pierde uno de sus integrantes y el próximo año debe comenzar Raúl Castro a dejar parte del poder. De no hacerlo, corre el riesgo de una ausencia súbita que pudiera desencadenar una lucha interna por el poder y se pudiera perder la secesión planificada.

El régimen cubano no ha logrado implementar una economía independiente y auto sostenible. Su modelo de economía parásita, en estos momentos está en riesgo. Venezuela, su mayor proveedor económico está en crisis de gobernabilidad y su presidente Nicolás Maduro pudiera perder el poder y su modelo gobierno.

La situación de la izquierda latinoamericana en el poder también está en crisis, por lo que los recursos que llegaban de Brasil, Argentina, etc. se han complicado. Incluso, la situación de Ecuador, aunque ganó el partido de Rafael Correa las elecciones, las decisiones bajo la presidencia de Lenin Moren son confusas.

La nueva dirigencia en Cuba se encontrará un escenario muy difícil para negociar y Trump lo sabe. Por eso, dejó en sus manos la iniciativa para llamar a negociación. Sé que algunos no tienen tiempo para esperar, pero se conformen con saber que la nomenclatura cubana histórica también se le agotó el tiempo y a Trump no.

El arte de negociación tiene sus reglas, Trump es un especialista en ello, pero la mayoría de los aficionados políticos no conocen de sus mecanismos. Por eso, no pueden comprender la estrategia de negociación política que se estableció en las decisiones de Trump.

Como parte de su personalidad, Trump tampoco va ir anunciado las acciones que vaya tomando, así que solo quedará ir viendo los resultados de su gestión. Todo lo demás será pura especulación y contenido para las trasmisiones de Radio y Televisión y la liberación de un poco de ocio en las redes sociales.

This entry was posted in Actualidad Americana, Artículo, Colaboradores, Cuba, Debate, Desde Miami, Estados Unidos, Estados Unidos, Estados Unidos, Las Américas, Miami, Miami, Norteamérica, Noticias, Política and tagged , , , , , , , , , , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *